martes, 27 de enero de 2009

Totalmente Identificado...


No se si es muy legal, pero no he podido evitar subir esta ocurrencia del "Forges".
Me viene al pelo para mi comentario, es cierto. Yo soy así.
No es que todo me moleste, es que "eso" fundamentalmente, casi todo, me molesta a mí.
Quizás soy un ser excesivamente prematuro. ¿No lo somos todos?.
Personalmente estoy convencido, que el desarrollo social es inversamente proporcional, al desarrollo individual. O sea a sociedad mas grande personas más pequeñas.
Creo que el nivel de civilización alcanzado es un poco pufo. Y es normal que genere molestias en los ciudadanos, que cada uno, que es cada cual, canaliza como puede.

lunes, 26 de enero de 2009

Nuevo Programa. Nuevo estilo...


Buscaba una herramienta más gestual que me permitiera eliminar el tedioso trabajo de imprimir, retocar, etc. Creo que la he encontrado.

sábado, 24 de enero de 2009

La Felicidad, es antesala de la Satisfacción.


Habría que definir los grados de infelicidad que existen pero, en general, creo que el hombre es siempre infeliz salvo por los efímeros momentos de felicidad transitoria que vive de vez en cuando.
El dolor, la pena, la tristeza, la depresión, la incomodidad, la pobreza extrema, la enfermedad, la angustia, las mentiras, la desolación, el desconsuelo, el estrés......
Por alguna u otra circunstancia siempre tenemos el peso de una o varias de estas razones acompañando nuestra existencia. Y es por la presencia cotidiana de estas razones por las que valoramos tanto la felicidad: ¡son tan pocos los momentos en los que realmente uno está alegre!

Pero efectivamente el hombre occidental es el que mayor índice de infelicidad posee, entre otras cosas por su apego al mundo material y una vida muy desligada del mundo espiritual (no necesariamente religioso). El occidental suele basar las cosas importantes de su vida desde la posesión por lo que la falta de algo que considera necesario para su existencia le produce un intenso sentido de infelicidad.
El hombre occidental basa el éxito de su vida en la acumulación de elementos intrascendentes y banales sin preocuparse en absoluto del enriquecimiento interior.

Pedro Molina y El Editor Constitucional

EL EDITOR CONSTITUCIONAL Lunes, 30 de julio de 1821

“El Supremo Hacedor creó a los hombres iguales. No dio derechos a unos para oprimir a otros. La naturaleza no conoce distinciones, ni ha concedido prerrogativas, que destruyan el equilibrio de la igualdad. Los europeos son hombres; lo son también los americanos; unos y otros han nacido para ser felices; unos y otros tienen derecho para buscar su felicidad; a unos y otros los impele igualmente su corazón. Si los americanos, pues, están persuadidos de que su felicidad depende de que se separen de la península ¿qué razón hay para que se califique de criminal su deseo? Pudiera decírseme que su cálculo es errado; mas yo no lo creo así. Veamos los fundamentos. Que los americanos desde la Conquista hayan sufrido enormes males, es evidente. No se les han proporcionado medios de ilustrarse; porque una política inhumana así lo ha querido; se les prohibió el cultivo de viñas y olivares, porque así lo quiso el vil interés de los que deseaban ser dueños exclusivos del vino y del aceite. Se abolieron sus sociedades patrióticas; se demolieron sus fábricas; se pusieron trabas y grillos a las manos del industrioso; se prohibió la explotación de sus minas de azogue, y hasta 1793 la elaboración de las de hierro; se prohibió con rigurosas penas el comercio entre ambas Américas. Casi se les ha excluido del goce de los empleos aún de su propio suelo, rarísimo lograba en la Península alguno de rango. Finalmente, la América separada por leyes del trato, comercio y toda comunicación con las demás naciones parecía un cartujo en el mundo político. ¡Cómo han sido tratados los americanos!!!

viernes, 23 de enero de 2009

La incompetencia suficientemente avanzada


La incompetencia suficientemente avanzada es indistinguible de la mala voluntad. (Ley de Clark)

Cuando se produce un ejercicio extralimitado de derecho, se produce un ABUSO DE DERECHO. Entonces es cuando se ejercita de MALA FE.
Para que pueda existir un abuso de derecho (mala fe), siempre debe producirse un daño a alguien (puede ser moral, material o físico).

Consecuencias de ejercitar derecho de mala fe.
1. El acto es nulo, privado de eficacia.
2. Se resarcirá a la persona dañada. Indemnización de daños y perjuicios.
3. Se pueden adoptar las medidas judiciales y administrativas necesarias para impedir que siga produciéndose el abuso.

El Ministerio Fiscal tiene por misión promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la Ley, de oficio o a petición de los interesados, así como velar por la independencia de los Tribunales, y procurar ante éstos la satisfacción del interés social.

jueves, 22 de enero de 2009

El Ruido (Anexo)


El ruido es una de las principales causas de preocupación entre la población de las ciudades, ya que incide en el nivel de calidad de vida y además puede provocar efectos nocivos sobre la salud, el comportamiento y actividades del hombre, y provoca efectos psicológicos y sociales. El incremento de los niveles de ruido ha crecido de forma desproporcionada en las últimas décadas y sólo en España se calcula que al menos 9 millones de personas soportan niveles medios de 65 decibelios (db), siendo el segundo país, detrás de Japón, con mayor índice de población expuesta a altos niveles de contaminación acústica.
Por debajo de 45 db no se perciben molestias. Con sonidos de 55 db, un 10% de la población se ve afectada y con 85 db todos los seres humanos se sienten alterados.

Un artista del hambre [Cuento. Fragmento]


De Franz Kafka
En los últimos decenios, el interés por los ayunadores ha disminuido muchísimo. Antes era un buen negocio organizar grandes exhibiciones de este género como espectáculo independiente, cosa que hoy, en cambio, es imposible del todo. Eran otros los tiempos. Entonces, toda la ciudad se ocupaba del ayunador; aumentaba su interés a cada día de ayuno; todos querían verlo siquiera una vez al día; en los últimos del ayuno no faltaba quien se estuviera días enteros sentado ante la pequeña jaula del ayunador; había, además, exhibiciones nocturnas, cuyo efecto era realzado por medio de antorchas; en los días buenos, se sacaba la jaula al aire libre, y era entonces cuando les mostraban el ayunador a los niños. Para los adultos aquello solía no ser más que una broma, en la que tomaban parte medio por moda; pero los niños, cogidos de las manos por prudencia, miraban asombrados y boquiabiertos a aquel hombre pálido, con camiseta oscura, de costillas salientes, que, desdeñando un asiento, permanecía tendido en la paja esparcida por el suelo, y saludaba, a veces, cortésmente o respondía con forzada sonrisa a las preguntas que se le dirigían o sacaba, quizá, un brazo por entre los hierros para hacer notar su delgadez, y volvía después a sumirse en su propio interior, sin preocuparse de nadie ni de nada, ni siquiera de la marcha del reloj, para él tan importante, única pieza de mobiliario que se veía en su jaula. Entonces se quedaba mirando al vacío, delante de sí, con ojos semicerrados, y sólo de cuando en cuando bebía en un diminuto vaso un sorbito de agua para humedecerse los labios.