sábado, 24 de enero de 2009

Pedro Molina y El Editor Constitucional

EL EDITOR CONSTITUCIONAL Lunes, 30 de julio de 1821

“El Supremo Hacedor creó a los hombres iguales. No dio derechos a unos para oprimir a otros. La naturaleza no conoce distinciones, ni ha concedido prerrogativas, que destruyan el equilibrio de la igualdad. Los europeos son hombres; lo son también los americanos; unos y otros han nacido para ser felices; unos y otros tienen derecho para buscar su felicidad; a unos y otros los impele igualmente su corazón. Si los americanos, pues, están persuadidos de que su felicidad depende de que se separen de la península ¿qué razón hay para que se califique de criminal su deseo? Pudiera decírseme que su cálculo es errado; mas yo no lo creo así. Veamos los fundamentos. Que los americanos desde la Conquista hayan sufrido enormes males, es evidente. No se les han proporcionado medios de ilustrarse; porque una política inhumana así lo ha querido; se les prohibió el cultivo de viñas y olivares, porque así lo quiso el vil interés de los que deseaban ser dueños exclusivos del vino y del aceite. Se abolieron sus sociedades patrióticas; se demolieron sus fábricas; se pusieron trabas y grillos a las manos del industrioso; se prohibió la explotación de sus minas de azogue, y hasta 1793 la elaboración de las de hierro; se prohibió con rigurosas penas el comercio entre ambas Américas. Casi se les ha excluido del goce de los empleos aún de su propio suelo, rarísimo lograba en la Península alguno de rango. Finalmente, la América separada por leyes del trato, comercio y toda comunicación con las demás naciones parecía un cartujo en el mundo político. ¡Cómo han sido tratados los americanos!!!

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